Pete Hegseth con el pastor fascista Doug Wilson en el Pentágono en Virginia, 18 de febrero de 2026. Foto: DOW Rapid Response via X
Desde hace algún tiempo, el régimen fascista de Trump/MAGA ha estado transformando activamente a las fuerzas armadas estadounidenses en una fuerza de combate fascista totalmente obediente. (Véase “Forjando las fuerzas armadas como un martillo de la represión fascista“ y “Lunáticos fascistas cristianos amantes del Armagedón en el liderazgo de los militares estadounidenses, preparan a los soldados para una guerra santa“). Se esfuerzan para cohesionar las fuerzas armadas sobre una base abiertamente teocrática, patriarcal y supremacista blanca, listas para librar una guerra santa contra sus enemigos. Y están purgando a los opositores dentro de las fuerzas armadas.
Esto ha dado un salto cualitativo con la guerra genocida contra Irán.
Al frente de todo esto se encuentra el “secretario de Guerra”, Pete Hegseth: un acérrimo fanático fascista cristiano que cree en la doctrina de la providencia divina. Esta doctrina afirma que existe un dios omnisciente y todopoderoso que controla directamente todo lo que sucede en el universo. En una conferencia de prensa el 8 de abril sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Hegseth dijo: “Nuestras tropas, nuestros guerreros estadounidenses, merecen el mérito de este día, pero Dios merece toda la gloria. Decenas de miles de salidas, reabastecimientos de combustible y ataques llevados a cabo bajo la protección de la providencia divina, un esfuerzo masivo con protección milagrosa “. (énfasis nuestro)
Desde el inicio de esta guerra criminal contra Irán, Trump y Hegseth han amenazado con la masacre y la destrucción total de Irán, con las amenazas abiertas de Trump de “destruir toda una civilización”. Pero también han hablado de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán como si fuera una “Guerra Santa” en el sentido literal. Hegseth ha pedido abiertamente, y trabajado para normalizar, crímenes de guerra, amenazando con que los soldados estadounidenses tratarán a los soldados iraníes con “no quarter, no mercy” (sin cuartel, sin piedad). (“No quarter” significa matar a “combatientes enemigos” sin permitir la rendición. Incluso pedir “no quarter” se considera un crimen de guerra. “No mercy” significa no mostrar compasión, moderación ni indulgencia. Significa castigo sin perdón.)
Las fuerzas estadounidenses siempre han sido una maquinaria de matanza masiva y violencia injusta, que llevan a cabo crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad al servicio del sistema capitalista-imperialista brutalmente explotador. Esto ha sido cierto bajo el gobierno de tanto los demócratas como los republicanos. Pero el salto al fascismo total lo hace aún más peligroso y letal. Estamos hablando de un ejército sin el más mínimo atisbo de restricciones; como veremos, todo vale: la flagrante violación de las leyes, el asesinato de quienes intentan rendirse, y así sucesivamente.
Al mismo tiempo, esto está generando una verdadera inestabilidad en una institución clave del gobierno de este sistema obsoleto y podrido. Existe oposición a todo esto dentro de las proprias fuerzas armadas, así como entre exgenerales que se han alzado la voz en cierta medida.
Esto subraya la necesidad y el potencial de que la gente por toda la sociedad actúe con urgencia bajo la demanda de Que Se Largue el Régimen Fascista de Trump YA. Y que eleven sus aspiraciones y se organicen para una revolución real que dé lugar a una sociedad radicalmente diferente y mucho mejor, una cuyas fuerzas armadas actúen en consonancia con el objetivo concreto de acabar con la opresión y la explotación, aquí y en todo el mundo.
Lunáticos fascistas cristianos en las fuerzas armadas estadounidenses claman por la guerra santa
Un suboficial jefe de la Armada dispara una ametralladora calibre .50 a bordo del destructor USS Gonzalez en el mar Mediterráneo, el 6 de abril de 2026. Foto: Armada de los Estados Unidos
Hegseth y el comandante en jefe fascista Donald Trump actúan como si dios fuera del lado de Estados Unidos en su guerra criminal contra Irán y en sus maniobras para dominar el mundo. Hegseth la presenta como una guerra librada al servicio del dios cristiano contra los seguidores del islam, a quienes describe como irremediablemente malvados y merecedores de la muerte. Mientras tanto, como afirmamos el mes pasado, “lunáticos fascistas cristianos amantes del Armagedón en el liderazgo de los militares estadounidenses” han venido preparando tropas para la guerra santa. Según se informa, un comandante militar declaró ante un grupo de oficiales: “El presidente Trump ha sido ungido por Jesús para encender la hoguera de señal en Irán con el fin de provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra”. (Véase el recuadro para ver cómo Hegseth ha envuelto esta guerra criminal en términos sagrados).
Pregunta: ¿en qué se diferencia esto, aparte del “marca”, de la reaccionaria República Islámica de Irán?, cuya Constitución proclama la misión de “extender la soberanía de la ley de Dios por todo el mundo” como parte de la misión esencial de sus fuerzas armadas?
Justificar la muerte y la destrucción masivas en términos sagrados equivale a incitar a una violencia aún más desenfrenada. Como comentamos el mes pasado: “Esto no es solo una receta para la violencia irracional y la muerte sin piedad. En una situación que amenaza con desembocar en una aniquilación nuclear, se trata de una locura peligrosa y representa la consolidación acelerada de un Estados Unidos totalmente dominado por el fascismo cristiano”.
Bombardear una escuela llena de niños, como hizo Estados Unidos el primer día de la guerra actual contra Irán: parte del plan divino. El genocidio israelí contra el pueblo palestino: parte del plan divino. Aniquilar a toda una civilización: parte del plan divino.
Esto es lo contrario de lo que creen muchos, si no la mayoría, de los cristianos. Y existen divisiones entre las personas religiosas al respecto. Trump incluso se enzarzó en una fuerte disputa con el Papa porque este criticó abiertamente su amenaza de que “toda una civilización morirá esta noche”. El Papa calificó esto de “verdaderamente inaceptable”. Esto ocurrió una semana después de que León dijera en un sermón que “Jesús es el Rey de la Paz... No escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”. Días después, Trump publicó en redes sociales un gráfico de IA donde él mismo era representado como Jesús curando a los enfermos. Luego lo eliminó en respuesta a la indignación generalizada, pero publicó otros gráficos que representaban a Jesús como si estuviera supervisando las acciones de Trump. (Un análisis más profundo de esta marcada división entre el Papa y el régimen de Trump excede el alcance de este artículo, pero al menos en parte, Trump parece estar afirmando la locura de ser el emisario de Dios en la Tierra — una creencia muy extendida entre la base social fascista de Trump).
Hegseth continúa con las purgas de altos mandos militares
Un elemento clave en esta transformación fascista ha sido la purga de altos generales y oficiales militares. En su libro de 2024, La guerra contra los guerreros, Hegseth escribió: “Tenemos que hacer limpieza entre los generales ‘woke’”. En sus primeros nueve meses en el cargo, Hegseth despidió o obligó a jubilarse anticipadamente a 17 generales o almirantes, y la cifra actual ronda los 20. Entre ellos se encuentran personas negras, mujeres y otras consideradas “woke”. Hegseth también ha bloqueado o retrasado los ascensos de más de una docena de oficiales superiores negros y mujeres en las cuatro ramas de las fuerzas armadas.
A principios de abril, Hegseth destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George. Se suponía que George cumpliría un mandato de cuatro años hasta septiembre de 2027. Antes de su cargo actual, George fue asesor militar principal del secretario de Defensa, Lloyd Austin, bajo Biden. Este despido, en plena guerra, no tiene precedentes y pone de manifiesto la urgencia de la rápida reconstitución de las fuerzas armadas según líneas fascistas.
El mismo día, Hegseth también destituyó al jefe de capellanes del Ejército, un hombre negro. Años atrás, Hegseth identificó al Cuerpo de Capellanes existente, que se suponía que debía “ministrar espiritualmente” a todos los soldados, independientemente de su fe, como un eslabón clave en el desarrollo de un ejército de guerreros santos cristianos. En diciembre, lanzó una campaña para “devolverle la grandeza al Cuerpo de Capellanes”. Anunció que eliminaría la guía de preparación espiritual del Ejército, la cual, según él, “aleja a nuestros combatientes de la fe al promover el humanismo secular”. En su anuncio en video, Hegseth dijo: “En más de 100 páginas, menciona a Dios solo una vez. Eso es todo. Menciona los sentimientos 11 veces”.
Una vez más, todo esto forma parte del endurecimiento de unas fuerzas armadas fascistas cristianas entrenadas en un fanatismo irracional para perpetrar violencia y muerte en nombre de dios y la patria.
Unas fuerzas armadas que abrazan abiertamente los crímenes de guerra
Imágenes de algunos de los buques bombardeados por Estados Unidos en el Caribe. Haga clic para ampliar .
Si bien el código militar estadounidense prohíbe oficialmente los crímenes de guerra, la realidad es que las atrocidades son y siempre han sido parte integral de la forma de combatir yanqui. La mayoría se encubren, e incluso las que salen a la luz rara vez conllevan un castigo severo. No obstante, esta política oficial ha ejercido cierta restricción sobre la brutalidad de las guerras estadounidenses, especialmente cuando han intentado centrarse en una estrategia de “contrainsurgencia” de “ganarse el corazón y la mente” a la población.
Pero Hegseth argumenta que las reglas del derecho de la guerra —que prohíben cosas como la tortura, el asesinato de prisioneros heridos y la masacre de civiles— son un obstáculo para su objetivo de “máxima letalidad”. Ha escrito que estas reglas son “la razón por la que Estados Unidos no ha triunfado en una guerra desde la Segunda Guerra Mundial” y que “sería mejor para nosotros ganar nuestras guerras de acuerdo con nuestras propias reglas”. Hegseth llamó la atención de Trump inicialmente cuando, siendo entonces una personalidad de Noticias Fox, lanzó una campaña para indultar a un oficial de los Navy Seals (fuerza especial de la Armada) que había sido denunciado por sus propios soldados Seals por apuñalar mortalmente a un prisionero herido y desarmado.
Así pues, desde el principio, uno de los principales objetivos de la agenda de Hegseth fue transformar las fuerzas armadas en un instrumento aún más abiertamente cruel, sin ley y aterrador de un régimen fascista que —como lo expresó Bob Avakian, líder revolucionario y artífice del nuevo comunismo— “No reconocen ninguna autoridad más allá de su propio ejercicio del poder”. Hegseth despidió a todos los abogados de alto rango del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea para poder incorporar a personas que facilitaran la orientación fascista.
Y Hegseth ha normalizado crímenes de guerra flagrantes, incluyendo el asesinato de 178 personas en aguas venezolanas, todas ellas civiles. Hegseth utilizó la acusación infundada de que eran narcotraficantes. Algunos podrían haber estado involucrados en operaciones de narcotráfico de bajo nivel, otros eran pescadores, ¡pero ninguno estaba haciendo nada que justificara que lo volaran por los aires! En un caso, aviones estadounidenses asesinaron a los sobrevivientes de uno de estos ataques que se aferraban a los restos de su embarcación. Si bien esto provocó críticas y condenas de diversos sectores, y el almirante responsable de implementar esta política renunció —aparentemente en protesta—, no se produjo una oleada de protestas poderosas y la oposición que sí surgió se disipó. Ahora, este asesinato ilegal e inmoral continúa (el más reciente, el viernes pasado) casi sin que nadie se dé cuenta.
Una crisis de municiones dentro de las fuerzas armadas estadounidenses
Todo esto se desarrolla en medio de una crisis por la disminución de las reservas de armas en las fuerzas estadounidenses. Existen marcadas diferencias entre los dirigentes de este sistema sobre cómo abordar esta situación. Estas diferencias reflejan divisiones más profundas sobre cómo debería Estados Unidos mantener su posición dominante en el sistema capitalista-imperialista y, en particular, cómo se está preparando para un enfrentamiento con su principal rival imperialista, China.
Esto es, en gran medida, para lo que Hegseth dice que se está preparando. El otoño pasado escribimos sobre las medidas de Hegseth para poner a las fuerzas estadounidenses “en pie de guerra” en términos de fabricación de armas. Pero parte de la crítica a Trump por parte del Partido Demócrata y otros imperialistas tradicionales, como el New York Times, es que su administración está debilitando la posición de Estados Unidos frente a China. El New York Times escribió la semana pasada: “La guerra en Irán ha agotado significativamente gran parte del suministro mundial de municiones del ejército estadounidense, y ha obligado al Pentágono a enviar apresuradamente bombas, misiles y otros equipos a Medio Oriente desde los comandos en Asia y Europa. Según funcionarios del gobierno de Donald Trump y del Congreso, estas reducciones han dejado a dichos comandos regionales menos preparados para enfrentarse a posibles adversarios como Rusia y China, y han obligado a Estados Unidos a buscar maneras de aumentar la producción para paliar la escasez.”.
Un simulacro de guerra de 2023, desarrollado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos militares, reveló que, en un conflicto con China por Taiwán, Estados Unidos se quedaría sin municiones clave en tan solo un mes; en el caso de un misil, en un plazo de tres a siete días. Este simulacro se realizó antes del drástico agotamiento de las reservas de armas estadounidenses provocado por la guerra contra Irán.
Además de las grandes crisis globales provocadas por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, entre los países imperialistas europeos como Francia, Gran Bretaña, etc. existe una gran preocupación por el debilitamiento de la posición de Estados Unidos en el mundo. Cabe aclarar que esta posición dominante se basa en invasiones militares injustas, golpes de estado y tortura para imponer un sistema global de extracción de recursos y explotación laboral, con el fin de satisfacer las necesidades de expandir-o-morir del imperio estadounidense. Y estos no son los intereses de la gente del mundo. Como dijo Bob Avakian, líder revolucionario y arquitecto del nuevo comunismo:
Los intereses, objetivos y grandes planes de los imperialistas no corresponden a nuestros intereses — no corresponden a los intereses de la gran mayoría de la población en Estados Unidos ni de la abrumadora mayoría de la humanidad. Hay que entender las dificultades en que se han metido los imperialistas en aras de sus intereses, y hay que responder a ellas, pero no desde su punto de vista y sus intereses sino desde el punto de vista de la gran mayoría de la humanidad y de la necesidad básica y urgente de un mundo diferente y mejor, de otro camino.
Lo BÁsico 3:8
Problemas a los que se enfrentan los fascistas
ULTIMAS NOTICIAS: Velshi: “NPR informa de que se están produciendo fisuras dentro de las fuerzas debido a la baja moral, el malestar ético y el creciente número de militares que optan por jubilarse anticipadamente, rechazan reengancharse o incumplen sus contratos sin importarles las consecuencias… La línea de atención telefónica GI Rights Hotline… ha visto cómo el volumen de llamadas se ha más que duplicado desde que comenzó la guerra de Irán. La mayoría de las personas que llaman preguntan sobre la objeción de conciencia…”
¡Señor! ¡No, señor! Tráiler oficial
Veteranos protestan en la rotonda del Capitolio contra la guerra contra Irán.
Lunes, 20 de abril: En el 55 aniversario de Dewey Canyon 31 casi 150 veteranos y familiares de militares ocuparon la Rotonda Cannon en el Capitolio de Estados Unidos en una poderosa protesta contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que azotó al gobierno estadounidense y tuvo repercusiones a nivel mundial. Los veteranos —jóvenes y mayores, muchos con discapacidades y algunos con kufiyas puestas— realizaron una ceremonia de plegado de banderas para honrar a las tropas estadounidenses que han muerto en Irán y acariciaron tulipanes rojos en recuerdo de los iraníes muertos por los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel. Un veterano relata que al comienzo de la protesta, se pusieron camisetas blancas con la inscripción “Veteranos contra el fascismo” antes de ponerse las camisas militares. About Face (Media Vuelta) organizó la protesta junto con el Centro sobre Conciencia y Guerra (CCW), Veteranos por la Paz, la Coalición de Resistencia de Fayetteville, Familias Militares Alzan la Voz y Veteranos 50501. Aproximadamente 70 manifestantes fueron arrestados. About Face declaró : “Recordamos la guerra de Irak, las flagrantes mentiras del gobierno y cómo millones de iraquíes y miles de militares estadounidenses perdieron la vida como consecuencia. NO PODEMOS PERMITIR QUE LA HISTORIA SE REPITA EN IRÁN”.
Los fascistas se enfrentan a numerosas contradicciones estratégicas en sus medidas para reconstituir las fuerzas armadas estadounidenses, lo que consideran esencial para el control total de un Estados Unidos fascista: el régimen fascista de Trump no busca simplemente unos pocos cambios políticos, sino una transformación total de la sociedad de arriba abajo. Como dijo Bob Avakian la primavera pasada:
El fascismo es una forma cualitativamente diferente en que este sistema impone su dominio sobre la gente.
El fascismo de Trump es un régimen que despoja abierta y agresivamente los derechos básicos y declara flagrantemente que no existe ningún estado de derecho ni debido proceso legal más allá de lo que él mismo dicta, y que el poder destructivo puro y duro es lo que tiene que regir en el escenario internacional, sin siquiera la pretensión de adherirse al derecho internacional ni preocuparse por la soberanía, o incluso el derecho de existir, de los pueblos y países menos poderosos.
Es un régimen que está empeñado en desatar un saqueo capitalista destrabado sin reglamentación, y al hacer eso, utiliza un mazo (o una motosierra) para destruir programas y servicios cruciales de los que depende la gente — arruinando los medios de vida, destrozando la ciencia y la atención sanitaria, socavando y pervirtiendo la educación, y creando un caos que causará sufrimiento para grandes cantidades de personas, en Estados Unidos y por todo el mundo.
Otra contradicción estratégica para los fascistas es que, en la actualidad, casi la mitad de las fuerzas estadounidenses está compuesto por personas no blancas (soldados negros, latinos y asiáticos). No es que las personas negras y latinas no vayan a luchar automáticamente para imponer la supremacía blanca, como vemos constantemente con las fuerzas policiales. Pero esto no está exento de contradicciones, especialmente en las fuerzas armadas, donde las tropas rasas tienen una menor adhesión ideológica a los gobernantes. Cuando Trump y Hegseth resucitan abiertamente monumentos a la Confederación esclavista, el mensaje a los soldados no blancos es claro.
Finalmente, la supuesta legitimidad de las fuerzas armadas se estriba en que las fuerzas estadounidenses son el bando de “los buenos” en el mundo. A pesar de que las fuerzas estadounidenses han cometido crímenes de guerra de forma reiterada y desenfrenada como parte de toda su forma de combatir, hacerlo abiertamente puede generar rechazo en muchos soldados. Y todas estas acciones fascistas han causado malestar dentro de las propias filas de las fuerzas armadas yanquis.
Las organizaciones que gestionan una línea telefónica sobre los derechos de los soldados —el GI Rights Hotline, dedicada a ayudarles a solicitar la objeción de conciencia— informaron de un aumento considerable en el número de llamadas . (Los objetores de conciencia pueden negarse a participar en combate por motivos religiosos o morales y ser reasignados a puestos no combatientes o recibir una baja honorable). Steve Woolford, asesor que atiende llamadas al GI Rights Hotline desde 2001, afirmó que la guerra contra Irán y el mayor uso de las fuerzas armadas por parte de Trump han provocado un repunte en las llamadas. “El mayor aumento proviene de personas que sienten una fuerte oposición a la forma en que se está utilizando actualmente las fuerzas armadas. Esto incluye a personas que no quieren ser enviadas a ciudades y apuntar con armas a ciudadanos estadounidenses, no quieren ser parte de lo que para muchos son crímenes de guerra, como derribar lanchas rápidas en Venezuela que no podrían llegar a Estados Unidos, y diría yo que con la invasión, o como quieran llamarla, ‘Operación Furia Épica’ en Irán, ha habido una oposición significativa”.
Mike Prysner, veterano de la guerra de Irak y actual director del Centro sobre Conciencia y Guerra, declaró en una entrevista reciente: “El factor que más mencionaron quienes nos llamaron como punto de inflexión fue el bombardeo estadounidense de la escuela primaria de niñas de Minab, el momento en que se dieron cuenta de que ‘no voy a participar en el asesinato de niños’. Cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán, se produjo un cambio. Antes recibíamos unas pocas llamadas a la semana; ahora son tres o cuatro al día… personas con carreras destacadas, en puestos de élite como las Fuerzas Especiales, pilotos de combate de élite, médicos, cirujanos... Nuestro cliente como objetor de consciencia de mayor rango en este momento es un mayor militar”.
Este tipo de fisuras dentro de las instituciones de poder es aún más posible si las está desafiando una fuerza moral de millones de personas en toda la sociedad que exigen ¡el fin de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán! Y que hagan real la demanda de masas: ¡Que se largue el régimen fascista de Trump YA!
Un momento raro en el que la revolución se vuelve más posible
Las acciones de Trump, Hegseth y todo este régimen fascista son extremadamente peligrosas. Pero también forman parte de un momento raro en este país en el que la revolución —una revolución real— es más posible.
En su nueva e importante presentación, “LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?“ Bob Avakian expone las condiciones que hacen posible la revolución.
Una revolución se vuelve posible, incluso en un país poderoso como Estados Unidos, cuando se hayan gestado tres factores principales:
Una crisis en la sociedad y en el gobierno que sea tan profunda y que trastorne tanto “la manera acostumbrada de hacer las cosas”, que aquellos que nos han gobernado, durante tanto tiempo, ya no puedan hacerlo de la forma “normal” la que, por su condicionamiento, la gente acepte.
Un pueblo revolucionario que cuente con millones y millones de personas, cuya “lealtad” a este sistema se haya roto, y su determinación de luchar por una sociedad más justa sea más grande que su temor por la represión violenta de este sistema.
Una fuerza revolucionaria organizada —conformada por cantidades cada vez más grandes de personas, de entre los más oprimidos pero también de muchas otras partes de la sociedad— una fuerza que se base en el enfoque más científico para impulsar y luego llevar a cabo una revolución y que trabaje sistemáticamente por aplicar ese enfoque, y a la cual masas de personas recurran cada vez más para que las dirija a fin de realizar el cambio radical que se necesita con urgencia.
Estos factores para la revolución, en su conjunto, claramente no existen en este momento — pero, para repetir, éste es uno de los momentos poco comunes en que sería posible gestar estos factores para la revolución.
Explica cómo esa primera condición “[e]n esencia, … existe ahora, y esta situación se está intensificando constantemente — en particular mediante el avance acelerado implacable del régimen fascista de Trump”. Pero lo que se necesita urgentemente es que la gente se incorpore a las fuerzas organizadas de este movimiento para la revolución. Como Avakian también ha dado vida a la idea de que “Con miles organizados en las filas de la revolución, es posible ganarse a millones hacia la revolución; y al ganarse a millones hacia la revolución, podría haber una verdadera posibilidad de que esta revolución triunfe”.
Con los grandes cambios que se están produciendo en todas las instituciones de esta sociedad, la revolución para emancipar a la humanidad es más posible, extremadamente difícil, pero posible. Esto requiere que las personas que anhelan un mundo mucho mejor adopten la teoría científica que se concentra en el nuevo comunismo para comprender por qué necesitamos esta revolución y cómo podemos ponernos a trabajar por ella.
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Lo que Hegseth ha estado diciendo concretamente:
Hegseth compara a los periodistas con los fariseos, 8 de abril de 2026.
- El 22 de marzo, declaró a CBS News: “La providencia de nuestro Dios Todopoderoso está ahí protegiendo a esas tropas [estadounidenses], y estamos comprometidos con esta misión… Estas tropas necesitan una conexión con su Dios todopoderoso en estos momentos”. En otras palabras: Dios está del lado de Estados Unidos y del cristianismo.
- En un servicio religioso el 26 de marzo, pidió a Dios: “Que cada bala dé en el blanco contra los enemigos de la justicia y de nuestra gran nación. Conceder [a nuestras tropas] sabiduría en cada decisión, resistencia para la prueba que se avecina, una unidad inquebrantable y una contundencia abrumadora en la acción contra aquellos que no merecen piedad”. Una vez más, la glorificación de la violencia bárbara como voluntad de Dios.
- En el Desayuno Nacional de Oración de Pascua (5 de abril): “La disposición a hacer sacrificios por la patria nace de una sola cosa: una fe profunda e inquebrantable en el amor de Dios por nosotros y su promesa de vida eterna. El guerrero que está dispuesto a dar su vida por su unidad, su país y su Creador, ese guerrero encuentra la vida eterna”.
- El 6 de abril, Hegseth comparó el rescate de un piloto estadounidense derribado en Irán con la supuesta resurrección de Jesús: “Derribado un viernes, Viernes Santo, escondido en una cueva, en una grieta, durante todo el sábado, y rescatado el domingo. Rescatado de Irán al amanecer del Domingo de Pascua, un piloto renacido”.
- Hegseth también ha atacado repetidamente a los medios de comunicación e intentado censurarlos. El 8 de abril, comparó a los medios con los fariseos de la Biblia, quienes se negaron a informar sobre los milagros de Jesús porque “tenían el corazón endurecido… Solo estaban allí para restar importancia a lo bueno, con el fin de promover sus propios intereses… Los fariseos salieron y de inmediato conspiraron contra [Jesús] y sobre cómo destruirlo”. (Los fariseos eran un movimiento social judío criticado por Jesús en la Biblia).